Puesta a punto BÁSICA:

Revisión del instrumento, sustitución de cuerdas, rectificación del alma (si procede), quintaje y octavaje, limpieza de diapasón y cuerpo, revisión de la electrónica y testeo. 

Los instrumentos, como todo, están sometidos a un desgaste que merma sus facultades. En la puesta a punto se examina el instrumento en aquellas partes que más han padecido los efectos del uso o vengan con defectos de fabricación (p.e. trastes a diferentes alturas). Se revisa el estado del instrumento en general para descubrir parte de su trazabilidad de manera que podamos averiguar si ha sufrido algún golpe que haya repercutido a la estructura o si ha sido la inestabilidad de ciertas maderas lo que lo ha deformado. Con esto, nos fijamos en la curvatura del mástil para ver si hace falta modificarla. Luego se inspecciona el nivel de los trastes ya que si no están nivelados será causa de gran parte de sonidos no deseados y problemas, y habrá que advertir al propietario del instrumento ya que veces, no se puede proceder con éxito una puesta a punto básica si antes no se hace algo al respecto con ese problema; no se puede bajar la acción de las cuerdas, p.e. Luego se procede a una puesta a punto: repasar tornillería, limpieza y nutrimiento del diapasón, colocar las cuerdas, ajustar la altura de las mismas y octavarlas, comprobar el quintaje y afinar correctamente. En el caso de los instrumentos, no está de más echarle un ojo a los potenciómetros y selector para ver si están sucios y rascan. 

Puesta a punto COMPLETA:

Respecto a la anterior, incluye rectificación de trastes, puente y cejuela.

Se lijan los trastes y se verifica que estén a nivel, con una pieza rectificada y totalmente recta. Se corona cada traste para que recupere el perfil curvado, con un coronador. Se lija el puente y la cejuela para bajar la acción de las cuerdas, que en la mayoría de casos es alta (para evitar trasteos). Con esto, gran parte de las veces podemos evitar substituir material de forma innecesaria, ya que si la cantidad de material lo requiere, se puede lijar.

Las guitarras, los bajos y demás que salen de producción de fábrica y que no soportan un control de calidad muy exhaustivo al estar ingeniados para repercutir en un coste más bajo y, por lo tanto, catalogarse instrumentos de gama baja o media, incorporan de serie algunas limitaciones que al músico tarde o temprano incomodarán. Estas limitaciones están relacionadas con imperfecciones estructurales, tales como los trastes no nivelados a la misma altura, cejuelas o puentes mal encastados, acción de las cuerdas muy elevada, potenciómetros y electrónica de muy baja calidad (en el caso de instrumentos electrofónicos) y cortes de madera o, directamente, maderas poco estables o inadecuadamente secadas. 

El sonido es algo que se transmite por vibración y todas estas limitaciones repercuten en esa transmisión. Pero, claro, un instrumento de alta gama también repercute en nuestro bolsillo. En un ajuste completo se intenta sacar todo el partido que pueda tener el instrumento, cosa que no se hace en la tirada de producción en cadena ya que deberían haber "demasiados" artesanos en la fábrica encargándose de cada pieza una a una. (La gama de los productos obedece al tipo de consumo  efectuado y se somete a las leyes de mercado, abaratando costes de manufactura y producción, a pesar del resultado.)

Una puesta a punto completa, pues, "dopa" al instrumento desde su estructura básica. Un tuneo del mismo implicaría añadir o sustituir partes integrantes, no sólo modificar, pero eso ya va a gusto del cliente. 

Mi recomendación general para un instrumento que acaba de ser adquirido es un ajuste completo y sustitución de potes. La inversión merece la pena en la mayoría de casos de instrumentos de gama baja, media e incluso algunos de alta. En "mis trabajos" podéis consultar los procesos utilizados. 

 

(Los elementos extra tales como cuerdas, potenciómetros, clavijeros, etc., no se incluyen en el precio de la puesta a punto.)  

Reparaciones y restauraciones:

Las reparaciones pueden ser de muchos casos distintos que en esta web intentaré ir recogiendo y dando muestra de los procesos utilizados.
 
Lo que sí hay que matizar es que hay casos en los que la reparación puede significar un empleo de trabajo que no va en proporción a la calidad del instrumento y el coste de la reparación no compensa el precio original del mismo, salvo que se trate de un instrumento con un valor sentimental añadido y trascienda cualquier valor económico de aquél. En la mayoría de estos casos ya estamos hablando de una restauración.